Los jóvenes de hoy en día tienen posibilidades de tener mayores enfermedades, gracias a que no tienen una actividad física y buena alimentación al transcurso de los tiempo que ya esto afectara al paso de los días.
Hacer ejercicio continuado es la mejor manera de conseguir una buena salud y retrasar el envejecimiento. Todos sabemos esto, pero casi nunca reparamos en lo que puede depararnos la falta de actividad deportiva a lo largo de nuestra vida. Una actividad física escasa es la causante de un rápido deterioro corporal que se verá traducido en un empeoramiento de la salud. Es importante que sepamos algunos de los efectos que esto puede tener en nosotros.
Con el paso del tiempo nuestros músculos tienden a perder tonificación y fuerza. Un proceso que se magnifica más en el caso de las personas sedentarias. El desuso de los músculos hace que éstos pierdan cualidades y poco a poco se atrofien repercutiendo en otras partes del cuerpo. Normalmente este deterioro va unido a una pérdida de fuerza en los huesos, y es que ambos procesos van dados de la mano, ya que unos músculos fuertes mantendrán a los huesos protegidos y en perfectas condiciones.
Un músculo envejecido y sin tono es más débil, se lesiona con más facilidad, y el tiempo de recuperación del mismo es mayor, empeorando nuestra salud general y siendo el origen de numerosos problemas orgánicos.
Por norma general la pérdida de fibras musculares a lo largo de los años es inevitable, pero desde luego que las personas que no realizan ejercicio tienen una mayor pérdida con las desventajas que esto conlleva, y es que al tener menos fibras el funcionamiento del metabolismo es más lento, disminuyendo el consumo de energía en reposo, algo que conllevará un aumento de peso progresivo que acabará por empeorar nuestra salud.
Lo mismo sucede con los capilares que riegan las diferentes partes de nuestro cuerpo. Con el paso de los años estos disminuyen empeorando el riego sanguíneo y evitando la correcta oxigenación de todas las partes del cuerpo. La muerte celular es mayor debido a la falta de oxígeno, con lo que el deterioro corporal aumenta. Practicar ejercicio mejorará la circulación sanguínea y el riego de todas las partes del organismo, manteniendo unos capilares fuertes y en perfectas condiciones, dispuestos para retrasar el envejecimiento celular.
Otro efecto de la edad sobre el organismo es la disminución de las enzimas que se encargan del proceso oxidativo de las grasas. Con el deporte retrasamos esta pérdida de enzimas mejorando la asimilación de las grasas y evitando la acumulación de las mismas en el organismo. El ejercicio físico continuado conseguirá que la cantidad de fibras musculares sea mayor a la de grasa acumulada.


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